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De terraza en terraza: ruta por Ponzano

La calle Ponzano se extiende a lo largo de poco más de un kilómetro por el centro de Madrid, en el distrito de Chamberí, delimitada por las calles de Santa Engracia y Raimundo Fernández Villaverde. Lonely Planet la bautizó como la calle “más efervescente de Madrid” (Madrid’s hottest street), algo que los madrileños sabían ya perfectamente de antemano. Según el periódico El País, en junio del pasado año eran 72 los locales que se extendían por ambas aceras, lo que supone prácticamente la mitad de los negocios.

Por eso no importa el plan: vermut de domingo, after work con los compañeros, las cañas del sábado que acaban alargándose hasta el anochecer, terraceo en pleno verano… Tienes el éxito asegurado. Apunta, porque te revelamos algunos de nuestros bares preferidos:

El Secreto

Uno de los puntos estratégicos de los que ya muchos han denominado “ponzaning”; a saber, el arte de enlazar tapa con tapa y cerveza con cerveza de un extremo al otro de la calle. Sus pinchos son todo un clásico con un espíritu puramente castizo: croquetas caseras, gulas con langostinos, morcilla con huevo de codorniz y pimiento del Padrón… ¡Lo difícil será parar!

Pincho caliente (fuente: elsecretodeponzano.es)

El Doble

Su icónica fachada, perfectamente reconocible para los asiduos, da paso a un bar de los de toda la vida y además el más mítico de la zona. La cervecería El Doble se emplaza a unos pasos del metro Alonso Cano y, según el escritor Manuel Vázquez Montalbán (o más bien según su inspector Pepe Carvalho) aquí se tiran las mejores cañas de Madrid. Tendremos que comprobarlo.

DeAtún

Al estilo de la TunaTeca barcelonesa, toda la carta de este restaurante gira en torno a uno de los pescados más apreciados: el atún. Y concretamente, el atún rojo de Almadraba, una auténtica delicia. Los fanáticos de este manjar podrán encontrarlo en todas sus versiones, desde el tartar hasta el tataki pasando por una buena facera de atún encebollada.

Tataki de atún rojo (fuente: tripadvisor)

La Malcriada

Se trata de la opción preferida del público más joven. Pese a que en días de diario puede ser sencillo encontrar sitio para cenar, durante el fin de semana se convierte en una de las antesalas perfectas a cualquier noche de fiesta. En su carta vemos elementos procedentes de todo el país, como anchoas del Cantábrico, gamba de Huelva o varia mallorquina.

La Lianta

De La Lianta nos encanta la decoración de aire rústico con ladrillo visto y azulejo, pero también la base mediterránea de sus productos. En Mahou la definen como “un gastro-bar moderno, original y extraordinariamente bonito”. De sus platos, nos quedamos con el hummus, el pincho de tortilla (imprescindible en cualquier sesión de tapeo) y absolutamente todas las tostas.

Interior del local (fuente: laliantaponzano.com)

La Factoría de Ponzano

Su división en dos espacios permite escoger entre una zona de mesas altas ideal para las quedadas entre amigos —amenizadas con música electrónica— o un comedor en la parte superior donde sentarse tranquilamente a cenar. Si vas a la Factoría, que nada te impida dar cuenta de una Estrella Galicia bien fresquita y un buen plato de pulpo a la plancha.  

Pollo al curry (fuente: tripadvisor)

Sala de Despiece

Sobre la Sala de Despiece ya hemos hablado como uno de los restaurantes a los que estábamos deseando volver después de la cuarentena. Se tata de un concepto diferente y totalmente rompedor en el interior de un matadero. La original carta es un albarán donde encontrarás los ingredientes y el origen de cada plato, junto con otra información.

Carta (fuente: saladedespiece.com)

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